Cuanto más he estudiado y practicado Qigong, más importante me ha parecido encontrar una forma de transmitirlo que sea rigurosa, comprensible y directa. Simplificar una explicación no significa quitarle profundidad; significa ayudar a que lo esencial pueda entenderse y llevarse realmente a la práctica.
Soy Ruth, y cuando enseño intento unir rigor y cercanía: explicar los principios, dar contexto y dejar espacio para la experiencia. No espero que aceptes conceptos porque sí; prefiero ayudarte a comprenderlos y a contrastarlos con lo que vas observando y sintiendo en tu propia práctica.
Esa forma de enseñar no apareció de un día para otro. Ha ido tomando forma a lo largo de mi propio recorrido con el Qigong.
Todo empezó de muy joven, con un libro de Mantak Chia que cayó en mis manos. Me abrió una puerta a un mundo que apenas conocía y me dejó con muchas preguntas. Con el tiempo, esa curiosidad se convirtió en estudio y práctica continuados.
A lo largo de más de 26 años he ido explorando distintas corrientes, métodos y maneras de entender el Qigong. He estudiado con diferentes profesores y escuelas, entre ellos Wong Kiew Kit, Chunyi Lin, Robert Peng, Bruce Frantzis y la Dra. Liu Yafei, y me he formado también en el Instituto Qigong de Barcelona y en Health Qigong.
Cada enfoque me ha aportado algo y me ha permitido mirar la práctica desde un ángulo diferente. Pero había una constante en mí: no me bastaba con aprender la forma externa. Necesitaba comprender, preguntar, estudiar los principios y contrastar distintas formas de transmitirlos.
En 2016 conocí Zhineng Qigong. A partir de ahí, mi práctica empezó a tomar una nueva dirección.

Después de conocer Zhineng Qigong en 2016, quise entenderlo cada vez mejor desde dentro. En 2019 decidí dedicarme exclusivamente a su estudio y práctica y viajé a Beijing para formarme con Qiu Fuchun y Zhang Qing. Allí estudié y me certifiqué en los niveles 1, 2 y 3.
A partir de ese momento, mi formación con maestros y centros de China se volvió continuada. He seguido estudiando distintos métodos y enfoques, realizando numerosos cursos y formaciones a lo largo de estos años. Entre ellos, estudié y practiqué Mingjue Gongfu durante dos años con Wei Qifeng y continué mi formación con profesores y centros como Xi’an, donde volví a certificarme como profesora de Zhineng Qigong. Parte de este aprendizaje ha sido presencial y parte online, pero siempre directamente con maestros chinos.
Con el tiempo empecé también a asumir otro papel: organizar, traducir y acompañar formaciones para personas de habla hispana. He trabajado en cursos con Lv Junfeng, Tao Qingyu y profesores del Centro Xi’an, entre otros, haciendo posible que estas enseñanzas puedan seguirse en español.
Esta experiencia me ha hecho muy consciente de algo: una enseñanza puede perder mucho si se traduce solo de forma literal, pero también si se adapta tanto que deja de ser lo que era. Encontrar ese punto entre fidelidad, contexto y una transmisión que realmente se pueda entender ha terminado formando parte de mi propia manera de enseñar.
Todo mi recorrido me ha llevado a enseñar buscando un equilibrio: mantener la profundidad de lo que he aprendido y, al mismo tiempo, hacerlo comprensible y practicable. Continuar mi formación es, para mí, parte de enseñar con responsabilidad. Sigo estudiando porque siempre hay algo que revisar, experimentar o comprender mejor. Mi experiencia como profesora universitaria e investigadora también ha influido en mi forma de ordenar y transmitir ideas complejas.
Cuando enseño, no me interesa que memorices movimientos y explicaciones. Me gusta separar cada parte, observar qué estamos haciendo y después volver a integrarlo. La comprensión intelectual importa, pero también sentir el Qi, afinar la percepción y descubrir desde dentro cómo cambia la práctica cuando la conciencia está realmente presente.
Así, con el tiempo, la práctica puede depender cada vez menos de instrucciones externas y convertirse en algo más tuyo: una experiencia viva que comprendes, sientes y sigues desarrollando con el tiempo.